Las colinas de Brooklyn

Hace un par de semanas fuimos a hacer unas compras en Estados Unidos, en la ciudad de Nueva York, donde pasamos un tiempo muy agradable. Nueva York es una ciudad que me gusta mucho por sus hot-dogs callejeros y por la mucha historia que yace en ese punto de la Unión Americana.

Al estar caminando por Manhattan, le conté a mi familia cómo en aquel lugar la guerra de independencia de los Estados Unidos estuvo muy cerca de terminar en desastre, lo que por supuesto hubiera hundido cualquier intento de nuevos levantamientos contra la corona británica, ya que los culpables hubieran sido castigados como se castigaba a los traidores a la corona en Gran Bretaña.

El castigo consistía en colgar al traidor de los brazos y prender una fogata a unos metros debajo de él, para después sacarle los intestinos mientras seguía vivo y que pudiera ver cómo se queman sus órganos. Después, al morir, el cuerpo del traidor se cortaba en varias partes y se colgaban en los puntos más importantes de Inglaterra, Escocia e Irlanda, como advertencia para todo aquel que quisiera ser un rebelde.

En el año de 1776, los colonos de lo que es hoy Estados Unidos declararon independencia de Gran Bretaña y se levantaron en armas en contra de los pocos soldados británicos estacionados en la zona.

Tras algunos enfrentamientos como el de Bunker Hill, los soldados británicos tuvieron que recluirse en la ciudad de Boston por varias semanas, mientras que el rey convencía al parlamento, que habría de castigar a los colonos de las américas con severidad y tratarles no como conciudadanos, sino como una fuerza de invasión enemiga a la que se le tenía que declarar la guerra absoluta.

Durante este tiempo, el general George Washington tomó una serie de colinas en los alrededores de Boston, fortificándolas con cañón y trinchera y bloqueando los suministros por tierra hacia aquella ciudad, causando hambre y furia entre los soldados británicos, a quienes se les apodaba con el nombre de “Red Coats”, debido al saco rojo que portaban los soldados del rey.

Aunque las tropas británicas no estaban completamente perdidas, debido a que controlaban el mar y trayendo suministros por ahí, el general Willam Howe decidió retirarse de Boston y navegar a todas sus tropas a Halifax en Canadá, para esperar a los refuerzos del rey y después abrir con otro movimiento ofensivo.

Una vez salvaguardados en la Canadá  británica, el general Howe decidió invadir y tomar la ciudad de Nueva York y destruir a la insurgencia de una vez por todas y capturar al general Washington.

En agosto de 1776, 130  buques británicos anclaron en las costas de Nueva York para lanzar una operación anfibia y capturar la ciudad defendida por el mismo general Washington.

El desembarco fue exitoso y la insurgencia se retiró a unas colinas en Manhattan, conocidas como Brooklyn Heights, donde las tropas británicas los rodearon por dos lados en la noche y los hubieran aniquilado en la mañana, de no ser por una tormenta que previno que los buques británicos resguardaran el río a su retaguardia, lo que le dio la oportunidad a Washington de escapar por aquella ruta con todos sus hombres y equipo.