El arte de los frijoles fritos mexicanos

En las tierras fértiles de México se cultivan productos maravillosos y deliciosos, como los aguacates, mangos, papaya, calabazas y tomates.

Sin embargo, hay tres cosas que nunca se debe dejar de cultivar y son el maíz, el chile y los frijoles.

Tres de los alimentos básicos desde la antigüedad en México son las tortillas de maíz, el chile y los frijoles, que normalmente comemos juntos como la santa trinidad, en su versión llamada “tacos”.

La comida mexicana ha sido incluida en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, un privilegio que sólo se ha concedido a la cocina japonesa y francesa y a la dieta mediterránea.

A pesar del crecimiento de las cadenas de comida rápida en todo el país, los mexicanos siguen comiendo lo que cientos de años atrás los aztecas solían comer. Una civilización que era conocida por ser fuerte, sana, orgullosa y lista para ir a la guerra.

De hecho, para un gran porcentaje de la población mexicana, existen platillos que los acompañan desde la niñez y que continúan haciéndolo sin importar la región geográfica y son los frijoles fritos mexicanos.

Son fáciles de hacer, pueden ir con muchos otros platos y son deliciosos.

Los frijoles fritos o refritos o chinitos o aplastados son para los mexicanos los compañeros inseparables de cualquier platillo para el desayuno.

Si se incluye en dicho desayuno una salsa picosita, café, zumo de naranja y tortillas… sencillamente tendremos un desayuno ganador.

Los frijoles fritos son también la base para muchos antojitos mexicanos, un tipo de comida que literalmente se traduce en “pequeños antojos”.

No podemos pensar en un sope sin una untada de frijoles fritos, que tal las tostadas con frijol, las enfrijoladas, los totopos con frijoles, los panuchos, en fin… la gama de antojitos donde el maíz, el frijol refrito y las salsas (con chile por supuesto) son la triada perfecta.

De hecho, bien pueden ser compañeros ideales ante una comilona. Por ejemplo, si llegas a contratar alguna de las taquizas a domicilio en el DF, bien te ofrecerán como “platillos complementarios” el arroz y los frijoles.

Son casi como lo “obligado” a llevar a una taquiza para acompañar al resto de la comilona.

Si deseas aventurarte en el arte de los frijoles fritos mexicanos, déjame decirte que no es nada complejo de hacer y creo que en eso irradia su valor.

Es tan sencillo como cocer frijoles con agua y sal, tener una media cebolla y un poco de aceite, tan solo con esto podrás realizar este manjar al “apachurrarlos” suavemente.

Esto es, solo debes picar finamente un poco de cebolla y saltearla hasta que ésta tome un color marrón claro, añades los frijoles (los granos cocidos) y se comienzan a aplastar con un triturador de papas o un tenedor, añadir líquido (caldo de frijol) para hacerlos cremosos.

Agregas sal al gusto y listo. Si deseas impresionar a tus invitados, añade un poco de chipotle picado, pequeños trozos de queso derretido o chorizo picado. Siéntete libre de experimentar, ya que es un alimento idóneo para hacerlo.

Ya sé, existen recetas más elaboradas que incluyen manteca de cerdo y otros detalles, pero la cuestión es que aun cuando los hagas de la forma más simple, son sencillamente deliciosos.

Tan es así que ya se han llevado a su etapa industrial, al envasarlos para su venta, por lo que hasta suelen ser un compañero ideal para los viajes.